Piensas: "Mira que bien, me ha tocado el Joker. Con esta carta ya tengo una pareja en sí, y puedo formar más cosas facilmente."
Lo piensas, pero no es así de fácil. En realidad no tienes nada. Sabes que solamente es una carta, pero cuando te toca te emocionas como cuando le das una golosina a un niño. No puedes evitar que te salga esa sonrisilla de la boca. Pero luego la sueltas, y todo vuelve a su sitio. Vuelves al principio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario