-Rook, yo también tengo que disculparme. Por haber sido tan brusca contigo esta tarde en el coche.
Al cabo de un minuto, él dijo:
-La verdad es que no me molestan en absoluto las cosas bruscas.
Nikki se separó de él y lo miró de reojo.
-¿En serio? -Bajó la mano y se la agarró- ¿Cómo de bruscas?
Él le puso una mano detrás de la cabeza, metiendo los largos dedos entre su cabello.
-¿Quieres averiguarlo?
Ella le dio un apretón que le hizo dar un respingo, y dijo:
-Vale.
A continuación fue a ella a quien le tocó dar un respingo cuando él la cogió en brazos para llevarla al dormitorio. Cuando iban por la mitad del pasillo, le mordió la oreja y susurró:
-Mi contraseña es <<piñas>>.
